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Año 1 - Número 17 |
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Colaboración de Ana Begoña Castro - Lugo - ESPAÑA
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El cánido molosoide mas antiguo del cual
tenemos conocimiento y probablemente el que dio origen a todo los perros
de gran talla que existen en la actualidad, es el primitivo Mastín
Tibetano, aunque hay autores que afirman que bien podría ser el Mastín
Asirio, perro que por sus divergencias fenotípicas (pelo corto, el
tibetano es de pelo largo, color del manto y ciertas peculiaridades
estructurales) hay cinólogos que lo califican de raza poco emparentada
y probablemente de diferentes orígenes. Nosotros, manteniéndonos
neutrales ante estas discrepancias y mereciendo éstas el mayor de los
respetos, aceptaremos como mas viable la que sitúa al Mastín del Tibet
como tronco básico en el desarrollo de todos los perros molosoides.
Estos perros, según Marco Polo nos relata en
sus viajes por Asia Central, eran semejantes a asnos en cuanto a tamaño
se refiere, y de un temperamento extremadamente fiero. Posiblemente los
directos descendientes de este ancestral moloso, los Molosos Asirios,
fueron llevados junto con los guerreros asiáticos, o tal vez con los
pastores de rebaños nómadas, hasta el continente europeo y aquí
evolucionaron dando origen a distintas variedades y tipos de perros de
gran tamaño y envergadura, tanto del tipo boyero como del tipo de
combate y guerra. Tomando como base al Moloso de Atenas, que como
su nombre indica era oriundo de la región de Molosia, los romanos
desarrollaron una variedad, que si cabe era aún mas fiera y agresiva
que su progenitor y satisfacía sus necesidades de sangre en los espectáculos
de los circos de Roma. Los fenicios, grandes navegantes y eficientes comerciantes, fueron los que muy probablemente introdujeran algunos de estos molosos en Britania. Prueba de ello, que confirma esta teoría la encontramos en los estudios realizados por Tschudy, que nos dice que entre los años 1200 y 1100 antes de Cristo, al ser expulsados los fenicios de la isla de Chipre, se expandieron por gran parte de Europa, estableciendo nuevos núcleos tanto en Sicilia como en la península Ibérica, Galia y Britania, donde con casi total certeza introdujeron estos cánidos molosoides, tal vez Molosos de Atenas o alguna de sus subrazas. Por el fenómeno conocido en Biología como "Aislamiento Geográfico", allí se desarrolló un tipo de moloso de manera independiente al resto de Europa, dando lugar muy posteriormente al Old English Mastiff. Tanto historiadores como poetas romanos lo definieron como "perros batalladores o de boca ancha de Bretaña". Este fue el caso del emperador Claudio, de Gratius Faliscus, de Arriano, Megastenes y otros autores, que o bien en sus obras poéticas o en sus tratados históricos los mencionan haciendo especial hincapié en su natural fiereza y bravura, pues estos perros llegaron a ser un verdadero problema para los invasores, ya que eran utilizados por los habitantes de las Islas Británicas par defenderse de las legiones romanas. También encontramos referencias significativas y bien documentadas en el distinguido estudioso cinólogo "Tron", el cual nos cuenta que en el año 55 antes de nuestra era, Julio Cesar, emperador de Roma decidió, no de manera muy acertada, invadir Britania con sus legiones, pero éstas se encontraron con un respetable adversario: los perros autóctonos que los habitantes de las islas poseían y que les eran de suma utilidad en el cuerpo a cuerpo contra los romanos. Éstos bautizaron a los molosos británicos con el nombre de "Pugnances Britaniae" y los llevaron a Roma para luchar con sus "Pugnances" (los ya mencionados descendientes de los Molosos de Atenas). Los Pugnances Britaniae (primitivos Mastiffs) fueron unánimemente reconocidos tanto por su superioridad como por su valor, instinto combativo, resistencia al dolor y física. Una vez llegados a este punto, ya podemos empezar a atar cabos hasta llegar al "Old English Bull Dog". El inmediato antepasado del Old Engish Bull Dog fue el popular perro de lucha de los siglos XV y XVI, el Bandogge. Éste era un perro de tamaño relativamente más pequeño que el Mastiff y algo mas ligero de peso. Su finalidad era, además de los combates contra toros y osos, también la de esporádico perro de pelea con otros Bandogges; pero su función más especifica fue, como su nombre etimológicamente significa, la de perro de guarda encadenado: Bandogge es igual a perro esclavo o encadenado de por vida. Su temperamento -como es de suponer- era endemoniado, y su voluntad a toda prueba e insobornable.
Esta raza surgió de los cruces realizados
entre el Old English Mastiff y algunas razas de perros algo mas pequeños
y muy fieros; éstos eran muy probablemente los antiguos Alanos, de los
cuales y según documentos aportados por Edward, segundo Duque de York,
en su tratado "Master of Games", escrito entre los años 1406
y 1413, nos describe tres variedades de éstos: el Alano Gentil, el
Alano Veutreres y el Alano de los Carniceros; considerando especialmente
aptos para el Bull-Baiting a las dos últimas variedades. De ellos el
Bandogge heredó una gran diversidad de colores, que hoy podemos seguir
apreciando en el Staffordshire Bull Terrier. Como acabamos de decir, el Bandogge era un
directo descendiente del Old English Mastiff, con aporte de sangre de
otros perros (Alanos). Pues bien, por evolución de este primitivo
Mastiff se desarrolló el actual Mastiff. Su morfología era la de un
inmenso moloso con su característica mascara negra y los típicos
colores de estos perros: amarillentos, cervatos, rojos y atigrados y en
algunos casos con delimitadas manchas blancas en pecho, cara y patas. De todos modos cuando hablamos de la aparición del Old English Bull Dog en Gran Bretaña, debemos tener en cuenta que las luchas contra toros también eran muy populares en la Península Ibérica y que teníamos perros específicos para el acoso y agarre de estos bellísimos bóvidos en campo abierto (las dehesas y grande fincas), donde los toros campaban a su libre albedrío y debido a su gran bravura, estos perros se hacían indispensables para esta función, pues el riesgo que corrían tanto los ganaderos como los carniceros de ser empitonados era considerable. Así mismo en todas las corridas de toros existía un apartado dedicado a la "suerte de acoso y agarre" con perros de presa. Buena prueba de ello es el óleo pintado por Manuel Castellano en 1853, en el que podemos apreciar entre el gentío que espera el comienzo de la fiesta, a un aldeano con dos espléndidos perros de presa españoles de gran tamaño al lado de un torero antes de entrar a la plaza. Obvio es el enorme parecido de estos "presas" con el Old English Bull Dog, tanto por su estructura como por su funcionalidad. Nuestros perros de presa debieron de ser
populares ya en el siglo XV en las Islas Británicas y otros países
allende nuestras fronteras. En el extranjero eran conocidos como Alanos
o Spanish Bull Dog. Tomando como referencia que el toro bravo es
exclusivamente ibérico, y que la tradición por todo tipo de
exhibiciones cuyo protagonista era éste estaban muy arraigadas, lógico
sería pensar que el Perro de Presa Español hubiera intervenido en la
creación del Old English Bull Dog, pues Gran Bretaña carecía y carece
de nuestros espléndidos toros bravos, además de no ser un país con
tradición a la tauromaquia. De hecho podemos puntualizar que para que
las exhibiciones de acoso de toros en las islas tuvieran interés y un
buen grado de emoción, en muchas ocasiones tenían que recurrir, a no
ser que poseyeran lo que ellos llamaban un "toro loco"(toros
agresivos que aparecían muy de tarde en tarde en sus razas autóctonas),
a motivar la agresividad del bóvido por medio de atroces sufrimientos
para el animal como por ejemplo dejar caer aceite hirviendo en el
interior de sus pabellones auditivos o pinchar con saña en ciertas
partes de cuerpo del toro para despertar en éste la agresividad,
agresividad ficticia y que no motivaba más que el instinto de
supervivencia del pobre animal. Aunque el Bull-Baiting se venía practicando desde el siglo XII, en los años comprendidos entre los siglos XVI y XVII alcanzó su máximo esplendor. Si analizamos la palabra Bull-Dog, veremos que significa perro-toro o perro para el toro. Con este calificativo los británicos denominaban al perro de presa español Spanish Bull Dog. ¿no sería lógico pensar que nuestro perro de presa fuera cruzado con sus Bandogges y así conseguir un perro especifico para esta actividad? Lo mas probable es que fuera así, pero de todos modos deberemos ser cautos y conceder cierto margen de duda también a esta teoría, que aunque lógica no está, al igual que las demás, completamente probada.
NUEVOS PARÁMETROS Y CONCEPTOS QUE
CONDUJERON A LA CREACIÓN DEL STAFFORDSHIRE BULL TERRIER. Los criadores del Old Bull Dog, que entonces se conocía como perro de foso o Pit Dog, empezaron a pensar en cómo podrían superar este bagaje de inconvenientes. Ellos llegaron a la conclusión de que cruzando a sus ejemplares con algún tipo de perro mas pequeño, ligero y activo que teniendo éste mucho temperamento poseyera una dentadura muy superior, tal vez se pudiera crear un nuevo perro de pelea que hiciera los combates mas atractivos, interesantes y prolongados. Para ello eligieron un pequeño terrier de caza y pelo liso, famoso por su intolerancia y animadversión con otros canidos, que poseía todas estas características y dotes: muy probablemente el Old English Terrier, hoy extinguido. Éste al parecer, era un Terrier de estructura ligera, extraordinario cazador de alimañas, tanto en madriguera como fuera de ella y de color blanco o probablemente negro-fuego (posibilidad ésta nada descabellada y que se evidencia por la aparición de Staffordshire Bull Terriers de color negro fuego en algunas camadas y que es absolutamente despreciable en la raza hoy en día). La posibilidad de que este antiguo terrier fuera de color negro-fuego también quedaría confirmada por el hecho de que en el Old English Bull Dog jamás habían aparecido ejemplares con semejante manto. De cualquier modo no debemos entrar en polémicas sobre la apariencia física del Old English Terrier pues en aquellos tiempo, al igual que en otras muchas razas el fenotipo estaba muy poco definido, no existiendo parámetros estables para concretar a esta raza en cuestión y por tanto la expresión "terrier" describía a un cierto tipo de perros que se usaban de manera muy eficaz para la caza en madriguera, pudiendo ser mas o menos altos, de diferente pelaje o coloración, pero siempre con un denominador común, un increíble temperamento y muy pendencieros, detalle éste en el que coinciden todos los cinólogos. Estos cruces entre
el Old English Bull Dog y el Old English Terrier tuvieron lugar a
principios del siglo XIX. Los resultados superaron con creces las
previsiones de los criadores, y los vástagos de aquí nacidos rebasaron
al Old Bull Dog ampliamente como perro de combate. Estos perros, cuyo
peso oscilaba aproximadamente entre los siete y los veintisiete kilos,
evidenciando este amplio margen de peso una gran variedad de tamaños,
poseían características tanto de Bull Dog como de Terrier, aunque en
un principio la influencia genética de uno y otro era más o menos
palpable dependiendo mucho de cada perro, recibiendo este binomio racial
nombres tales como Bull-and-Terrier o Bull-Dog-Terrier, e incluso
Pit-Bull-Terrier, nombre con el cual en la actualidad se sigue
denominando a los perros de pelea americanos, y que son los que en
definitiva mantienen la mayor parte de las características de los
perros de entonces.. Según su peso se les encomendaba un tipo diferente
de combate, por ejemplo: los pequeños de algo mas de siete kilos se
destinaban principalmente a las matanzas de ratas, los de peso
intermedio a las peleas con otros perros y al arrastre de tejones y los
mas grandes y pesados, tanto a las peleas como a los últimos deportes
de acoso, ya entonces prohibidos. Los cruces que se
realizaban con estos perros (Bull and Terriers) eran siempre sobre
ejemplares que habían peleado o luchado y su temperamento estaba
sobradamente probado. Por este motivo, aunque hoy en día nuestro
Staffordshire no es encaminado hacia las peleas sino a las exposiciones
de belleza, aún cuando algunas líneas de sangre sigan siendo
desarrolladas para el combate en ciertas regiones de Gran Bretaña,
muchos de ellos mantienen ese ímpetu y deseo de lucha, ese espíritu
combativo tan propio de la raza. Mas de cien años,
tuvieron que pasar para que apareciera en 1932 un movimiento promovido
por Mr Joseph Dunn y Mr Joseph Mallen que cambiaría el enfoque y el
futuro de la raza. Estos personajes, legendarios ya para todos los
aficionados al Staffy y fundadores del primer club de raza, el
"Staffordshire Bull Terrier Club", dieron a ésta una nueva
visión, consiguiendo que los criadores comulgasen, no sin grandes
esfuerzos, por el desarrollo de un perro homogéneo, con un estereotipo
común, desarrollando al Staffordshire Bull Terrier actual, un perro
enfocado fundamentalmente hacia las exposiciones de belleza y apartándose
progresivamente de su terrible y oscuro pasado, los combates. De este
modo se fue limpiando la imagen de la raza y la imagen de quienes poseían
perros de este tipo, vistos hasta entonces como meros delincuentes y
personajes de baja ralea, del más miserable estrato social de la época.
Juan Manuel
Durá es un reconocido criador de esta raza desde 1990. Es
propietario de campeones tan significativos como "Multi Ch.
Makeready Dugar", el cual posee los títulos de Ch España,
Internacional, Gibraltar, Club, Terrier de Oro 1995 y Subcampeón INTRO´96.
"Multi Ch. Makeready Dugar" es el único ejemplar de su raza
que ha conseguido en dos ocasiones consecutivas el Mejor de Raza en la
"Exp. Monográfica de Terriers Española", es también
"Top Semental en España" influyendo grandemente sobre la raza
en este país. Enlaces relacionados |
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Si quieres leer los artículos precedentes de esta misma serie, haz clic [ AQUI ] El obtener
descendientes es una de las funciones en las que el perro invierte más
tiempo y esfuerzo. Si su supervivencia le ha sido asegurada por
nosotros, tratará de cumplir con el objetivo de alcanzar su eficacia
genética y de esta forma, en lenguaje humano, conseguir
"realizarse". Excesivamente
cariñosa
Nuestros machos, bastante más egoístas que
los libres, se limitan en la mayor parte de los casos, a terminar la
crianza en el acto de la cópula de tal forma que nuestras hembras,
deben buscar esa protección y recurso en sus propios dueños. No
podemos culpar a nuestros perros de esa despreocupación en la crianza
ya que hemos sido nosotros los que, por medio de la selección
artificial, hemos potenciado esa conducta. Hay que cuidar
a la preñada
Kika está pariendo El Lic. Antonio Pozuelos Jiménez de Cisneros es Asesor y Terapeuta en Comportamiento Animal (Título propio de la Universidad de Granada - España); Estudió Etología en la Facultad de Ciencias (Universidad de Granada - España); es Presidente de AEPE (Asociación para el Estudio del perro y su Entorno); Jefe del Departamento de Etología aplicada al perro. Co-autor del libro HUTA (Texto oficial de la Escuela Andaluza de Comportamiento y Adiestramiento Canino). Enlaces relacionados |
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Por otra parte, el perro presenta una termorregulación particular: durante el trabajo muscular la temperatura corporal sube con facilidad y alcanza los 39-40º C, y a veces más, hasta llegar a los 42,5º, produciéndose una hipertermia fisiológica del esfuerzo, que no conviene confundir con la clásica congestión cerebral conocida popularmente como "golpe de calor". Estos altos valores tienen la particularidad de favorecer el funcionamiento de todos los sistemas enzimáticos orgánicos y mejoran su rendimiento físico. Un tema muy interesante de estudiar dentro de los sistemas de difusión de calor en el perro es la gran importancia que tiene la cabeza en ellos. De todos son conocidos los escandalosos efectos que las altas temperaturas producen a simple vista en los perros, jadeos, salivación... y hasta colapsos que pueden llegar incluso hasta la muerte en casos extremos: se trata de las peligrosas congestiones cerebrales. El cerebro tiene que mantenerse a menos de 41º para que no se corra el riesgo de provocar el temido edema cerebral. Cuando se supera esta cifra puede ocurrir lo dicho anteriormente, sobre todo en las razas braquicéfalas y en perros demasiado viejos, jóvenes o enfermos. El cerebro mantiene una temperatura inferior a la de los músculos por cuanto la sangre fluye del morro, y sobre todo de la nariz, a una temperatura que disminuye por la evaporación del líquido nasal, esa es una de las circunstancias por la que los perros de gran resistencia tienen tendencia a poseer largo el hocico. A esto se suma que los cánidos tienen unas características especiales en los sistemas venosos y arteriales de la cabeza que muestran un paralelismo con similitudes a las de los herbívoros, pero que tienen asignadas funciones distintas.
En los herbívoros, este mecanismo contribuye a evitar el éxtasis venoso de la sangre de retorno cuando el animal pasa mucho tiempo con la cabeza descendida hasta el suelo para poder injerir la hierba y forraje o beber agua. En los cánidos, en los perros, que es lo que estamos estudiando, cumple una función "intercambiadora de calor", refrigeradora. El sistema venoso que drena la sangre en la cabeza (excluida la cavidad craneana con el encéfalo y otras estructuras en su interior) es fundamentalmente paralelo al sistema arterial. Sin embargo, en la región facial, especialmente bajo los músculos maseteros, algunas de las ramas venosas se dirigen gradualmente para anastomosarse con otras distintas de la propia cabeza, creando círculos alternativos que tienen un especial significado funcional. Además, esas venas disponen de amplias dilataciones en su recorrido que forman amplios senos venosos. La conexión de la vena facial profunda con el seno cavernoso permite el paso de sangre relativamente fría, procedente de las paredes laterales de la cara, del paladar duro y de la cavidad nasal, hacia el interior del cráneo. Como el seno cavernoso rodea a la arteria carótida interna, esto permite que se enfríe la sangre arterial que llega al encéfalo como parte de los mecanismos de control de calor y de la temperatura del cerebro. La presencia de estos generosos senos venosos en el trayecto de estas tres venas (la facial transversa, la facial profunda y la bucal), situados inmediatamente debajo de los maseteros y apoyados sobre la lámina externa del hueso maxilar, constituyen la base del citado sistema de bombeo refrescante. Por estos motivos el cerebro del perro se mantiene a una temperatura inferior a la de los músculos. Los perros, como casi todos los mamíferos, son homeotérmicos. Es decir que la temperatura corporal se mantiene prácticamente constante a lo largo de su vida. Las fluctuaciones no son en condiciones de vida normales superiores a 1º C, aunque pueden variar de un día a otro e incluso de una hora a otra. Solamente las enfermedades, las condiciones extremadas de calor o frío y, sobre todo, cuando se realizan ejercicios intensos y prolongados hacen que las condiciones normales se desvíen. La temperatura corporal refleja la existencia de un cuidadoso equilibrio entre la producción y la pérdida de calor. Gran parte de la energía química producida por el cuerpo se pierde en calor, en el perro aún más que en el hombre: Energía Mecánica: 25%. Energía Térmica: 75% El cuerpo transfiere el calor de las partes nucleares hacia el exterior por cuatro mecanismos: · Conducción: · Convención · Radiación · Evaporación Orientaciones
de carácter general en condiciones de estrés por calor
Tenemos que saber que debemos hacer ante un
"golpe de calor". Debemos mojar al animal, pero no demasiado
bruscamente. Incidiremos en la zona del cuello y del vientre teniendo
cuidado de en no bajar demasiado la temperatura para no provocar una
hipotermia.
Amalio Lasheras
es un eximio deportista: ha practicado y competido en Gimnasia Deportiva
(Sub-Campéon de España, campeón regional y varias veces
internacional), Culturismo (Campeón del Mediterráneo), y Karate
(participó en campeonatos de España y mundiales), es cinturón negro
-Quinto Dan-, y en su gimnasio ha formado ya más de 60 cinturones
negros. |
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Animales S..O.S. Protectora de animales que desarrolla una gran tarea en la ciudad de La Paz, Bolivia. Liga Protectora de Animales y Plantas de Barcelona Excelente sitio de esta protectora de Cataluña, donde puedes hacer donaciones, y hasta ver las fotos de los perros para adoptar. |
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Editores: Pablo D Carosone - Ramiro Allub
Rey |
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