TRIBUTO A UN PERRO.
“El
mas altruista de los amigos que un hombre puede tener en este mundo egoísta,
aquel que nunca lo abandona y nunca muestra ingratitud o deslealtad, es el
perro.”
“Señores
del Jurado, el perro permanece con su dueño en la prosperidad y el la pobreza,
en la salud y en la enfermedad.
Él
dormirá en el frío suelo, donde los vientos invernales soplan y la nieve se
lanza impetuosamente. Cuando solo él éste al lado de su dueño, le besará la
mano que no tiene alimento para ofrecerle; él lamerá las heridas y los dolores
que surjan de los encuentros con la violencia del mundo. El velará el sueño de
su pobre dueño como si fuera un príncipe. Cuando la riqueza desaparece y la
reputación se despedaza, él será constante en su amor como el sol en su
jornada a través del firmamento. Si el destino arrastra a su dueño al exilio,
al desamparo o al desabrigo, el fiel perro pide el privilegio mayor de acompañarlo,
para protegerlo contra el peligro y luchar contra sus enemigos.
Cuando
llegue la última cena y la muerte
lo lleve en sus brazos, y su cuerpo sea dejado bajo la tierra fría, no importa
que todos sus amigos sigan sus caminos; al lado de su sepultura se encontrará
su noble perro, la cabeza entre las patas, ojos tristes pero siempre en alerta,
con fé y confianza en la misma muerte.”
Este tributo fue presentado al jurado por el ex -senador Georga G. Uest (entonces abogado), que represento al dueño de un perro que fue muerto a tiros, deliberadamente, por un vecino. El hecho ocurrió hace un siglo, en la ciudad de Warrensburg, Missourl, en los EE:UU. El senador ganó el caso y hoy hay una estatua del perro en la ciudad y su discurso está inscripto en la entrada del tribunal de Justicia, que aun existe.
GERARDO DAYER
SECRETARIO B.H.C.A.