Salud

Adios, querido amigo

 

Cuando un cachorro entra en casa lleno de vida, hay un aspecto que casi nadie considera: Algún día morirá.

Los perros tienen una esperanza de vida mucho más corta que sus amos, y en un plazo máximo de catorce o quince años, habrá que decirles adiós; cosa que exige cierta preparación psicológica, porque resulta un hecho muy doloroso.

Sin duda éste es el aspecto más duro de la convivencia con un perro o cualquier otro animal. La muerte es consecuencia de inevitable de la vida, y hay que afrontarla con la naturalidad que exige lo irremediable. Además en ocasiones pone punto final al sufrimiento o a la enfermedad. En algunas veces, es posible alargar su vida, y paliar muchos de los aspectos negativos que, hace unos años, suponía la muerte de los perros. Pero llegará el momento en que la situación sea irremediable. Por eso es fundamental saber como se debe actuar cuando llegue el momento. Además, desterrar los mitos que rodean al hecho, permite afrontarlo positivamente.

Cuando un perro va a morir; ¿Cambia su comportamiento?

No, por su apariencia nadie puede conocer hasta que punto es grave la afección que padece un animal. El control veterinario puede cambiar radicalmente las cosas. De hecho hay muchos perros que padeciendo serias enfermedades, mejoran su estado general con un tratamiento paliativo.

Se dice que los animales perciben la prximidad de la muerte, ¿qué hay de cierto en ello?

Ningún animal tiene la capacidad para conocer la gravedad de su enfernedad,y por supuesto, no puede saber si se está muriendo. Cuando un perro está muy enfermo sufre y se comporta igual que las personas, la diferencia es que no puede racionalizar la situación. Lo que hace es quejarse o esconderse en sitios oscuros y tranquilos.

Este cambio de costumbres suele ser interpretado como una premonición. Nada más lejos de la realidad. Para comprenderlo, basta recordar nuestra propia forma de actuar cuando nos esncontramos mal: alivio y tranquilidad es lo que deseamos. Por esta razón conviene vigilar los cambios de actitud de su mascota, puesto que tras la apatía, podría esconderse algún mal. Es importante señalar que algunos amos pocos responsables se percatan de la enfermedad solo cuando esta muy avanzada. Y son muchos los que se sorprenden al descubrir lo grave de la afección.

 

Conclusión, su perro no se queja por capricho, ni se oculta de gusto.

Es cierto que los perros se esconden para morir solos, apartándose de sus amos?

No exactamente, buscan lugares donde no puedan ser molestados, pero no porque presientan algo, sino porque necesitan tranquilidad. La compañía de sus amos les incomoda, siempre y cuando hagan ruido o les incomoden con caricias.

Si embargo agradecen que se permanezca a su lado tranquilamente, sin molestar.

Si el final es inevitable, qué actitud debe tomar: ponerle una inyección o dejarle morir?

Si el animal está sufriendo y no hay solución, es preferible acabar lo antes posible y optar por la eutanacia controlada. Permitir que una enfermedad dolorosa avance hasta la muerte es una crueldad. Se debe pedir una opinión clínica de un veterinario, siempre más objetiva que la de los propios amos.

La eutanacia canina moderna implica algún sufrimiento?

No. Para acabar con la vida de un perro enfermo hoy se utiliza una sobredosis de anestesia a base de pentotal, el mismo tipo que se utiliza para cualquier intervención. Esta indicado utilizar algún tranquilizante antes de ponerle la inyección definitiva.

Anteriormente el procedimiento era menos suave; se utilizaba relajantes musculares que provocaban una parálisis respiratoria, con lo cual el perro se asfixiaba. Tardaban en morir el tiempo que su cuerpo necesitaba para eliminar completamente el oxígeno. Afortunadamente este procedimiento no es utilizado por las clínicas modernas.

 

Una colaboración del Doctor Alejandro García.