Me quedó la rabia
Señores directores del
Diario La Verdad.
Motiva la presente un lamentable seceso del que Uds. Dieran
información el pasado mes de octUbre, donde comentaban los hechos y
circunstancias en que un perro del barrio pero sin dueño mordió a una criatura
de tres años.
Esa criatura es mi hija, y si bien ya pasaron días del hecho
aún conservo fresco el sabor amargo de sus lágrimas, su carita de espanto y su
mutismo por el shock.
Y lo paradógico es que a ella "la maordió el perro,
pero a mi me quedó la rabia".
Pero pienso que que con la rabia, la impotencia
y la indignación que tengo voy a descubrir la verdad de lo que pasó después con
en el perro.
Cronológicamente los hechos se sucedieron así: el 8/10/99
alrededor de las 11, un perro afincado en el barrio (Benito de Miguel y
Lartigau) muerde a mi hija Lucia (3) en el cuello y la cara, causándole herias
de importancia. Por lo que se le da aviso a los funcionarios municipales
correspondientes, quienes el 9/10/99 retiran el animal del domicilio vecino
donde se encontraba encerrado, para, sugún se nos explicó, ponerlo en un canil y
observarlo permanentemente por diéz días segun corresponde en estos
casos.
Ahora bien, el lugar de observación donde fue llevado era el predio de
la "Sociedad Protectora de Animales" y no a Bromatología como uno podría
suponer. De allí desaparece a los cuatro o cinco días, lo me hace suponer (por
las distintas fuentes de información) que mal pudo ser observado. Es un animal
que puede estar enfermo, rabioso y que puede volver a atacar a otra personas.
Por eso, no creo en las explicaciones y palabraríos de que me "quede tranquila",
que "rabia no hay" que "era un perro manso"; porque no se hicieron las cosas
como se deberían hacer.
No tengo ningún informe por escrito que certifique la
salud del perro, no sé si está muerto o lo mataron, pero es probable de que si
vive y se escapó, vuelva al barrio, y por eso, esta carta, porque quiero que
todos los que tengan algo que ver en todo esto, sientan mi rabia, sientan esa
saliva asquerosa que dejó el perro en la destrozada cara de mi hija, pero esta
vez el que escupe y muerde soy yo.
Quiero la explicación de los que deben
cumplir y hacer cumplir las leyes y deberes como funcionarios públicos y no
acciones irresponsables y mendacidades para justificar sus
negligencias.
Quiero la verdad, y no quiero ser bandera de nadie, el perro
desapareció y yo ni siquiera lo pude ver, pero para no ser hipócrita quiero
decir que de buena gana lo hubiera matado y sin ningún remordimiento, por eso
espero que si alguien me ahorró el trabajo me lo haga saber.
Héctor Raúl
Saccoccia
D.N.I. 12.929.106
Esto sucedió en la cuidad de Junín en el mes de Octubre de 1999