En el Día del Guardavidas falleció "Chupete"
"Chupete", un perro de
nueve años que estaba entrenado para rescatar a bañistas en apuros y que desde
hace dos temporadas participaba activamente en esa tarea junto a guardavidas en
un balneario de la Perla, Mar del Plata, murió víctima de un tumor, confirmó el
dueño del noble animal. Chupete, un perro mestizo de pelaje oscuro y tamaño
mediano que en la últimas dos temporadas participó en el rescate de 17 bañistas
en el balneario "Saint Michel" de la Perla marplatense, murió en coincidencia
con el Día del Guardavidas. "Murió aproximadamente a la hora en la que él y yo
iniciábamos nuestro turno, entre las 8 y las 14", dijo el guardavidas Rubén
Shamberger, apodado "El Alemán" y con 25 años sirviendo en las playas
marplatenses. El guardavidas dijo que muchos chicos y muchos adultos que
concurren a Saint Michel rezaron por el perro, para que pudiera recuperarse e
incluso en una de las carpas del balneario, varias velas fueron
encendidas.
Pero todo fue en vano, incluso la operación practicada para
extirparle el tumor sangrante de su estómago. Chupete, un perro que
originalmente cuidaba el balneario acompañando al sereno, fue entrenado por el
propio "Alemán" y era capaz de sacar del mar, tirando de una soga amarrada a un
salvavidas, a una persona de 100 kilogramos. "Yo nado los cien metros en 1:45
minutos, y él, con mar planchado, me pasaba por encima", relató Shamberger,
quien enterró al perro en el jardín de su casa del barrio La Perla; "debajo de
la farola, para que siempre tenga luaz", dijo.
El can, cuyas aptitudes para
el rescate de bañistas lo transformaron en un ejemplar único, se hizo famoso a
través de distintos medios gráficos que difundieron su historia e incluso fue
invitado a algunos programas televisivos de gran audiencia. Sin embargo, su
mayor placer era nadar en mar abierto junto a su dueño, por puro gusto o para
rescatar a algún bañista imprudente, o bien para correr tras alguna perra, que a
veces se detenía quizás deslumbrada por el perrito solitario. Su estampa de
guardavidas vigilante, que exhibía en las tardes veraniegas desde la atalaya del
"Alemán", acompañará por mucho tiempo a los que lo conocieron y tuvieron la
dicha de juguetear con él o de agradecerle con una palmada en la cabeza por un
valiente rescate.