Al hombre que me hizo daño
Te escribo esta carta
para contarte que estuve "internado" y me curaron. Me dolió y sufrí mucho, ya
que la quemadura es progresiva. Me llevó un cierto tiempo para estar
relativamente bien. Todavía me faltan unos días más para que me den el alta (a
pesar de que ya se están haciendo "cascaritas" en la herida), y volver
definitivamente a mis esquinas de Sáenz Peña e Hipólito Yrigoyen, porque ese es
mi lugar.
Te diré que extrañé mucho a los clientes, ellos me daban siempre
algo de su consumisión, y también el cariño y respeto con que siempre me
trataron.
Sabés, por más que lo pienso, no entiendo. ¿Por qué me tiraste con
agua hirviendo? (Se supone que yo soy el animal...) Si te estaba molestando, me
hubieras corrido con agua fría, de paso me refrescabas.
A pesar de todo, me
siento reconfortado por los muchos amigos que tengo. Seres humanos que
preguntaron por mí y se interesaron e interesan por mi salud.
Yo ya te
perdoné. Nosotros, los perros, somos amigos fieles, a pesar de que se nos trate
mal.
Ah...! me olvidaba. Te pido que retires la denuncia para que no me
lleven. Tenés que saber que me van a colocar en una jaula y me voy a morir de
tristeza. Estando libre, como vos, voy a ser feliz y tu conciencia no te va a
recriminar.
Bueno, siempre que puedo me hago una "escapadita" hacia mi
esquina, y como dice Cortéz en su canción "soy callejero por derecho propio".
Espero que los insensibles no me lo quiten.
Me despido de vos con un fuerte
movimiento de cola...